Esa mañana el mundo cambió de lugar.
Por: María Fernanda Navia C.
Exclusivo para Acepto.net
Voy a empezar este relato con el nombre causante de todo, la razón, el fin y el nombre de mi felicidad.
Felipe y yo nos conocimos en un mes de octubre hace un par de años, mas
exactamente en octubre de 2000. Yo estaba recién llegadita del
Minicromos, tenia 20 años y una responsabilidad enorme encima:
Representar a siete millones de bogotanos en un evento que en el mes de
noviembre vuelca al país entero. Ya se podrán imaginar el trote en el
que yo andaba y por supuesto la felicidad de ser Señorita
Bogotá, -escribir esto me llena de recuerdos y nostalgia... pero “no nos
desviemos” de lo que les quiero contar.
Esa mañana de sábado, el canal City Tv me envió como reportera a una
rueda de prensa que ofrecía el Piloto Colombiano de Fórmula 1 Juan
Pablo Montoya; cuando llegué estaban otros medios de comunicación y los
organizadores de el evento decidieron que ese día no sería reportera,
sino una invitada en la mesa principal, a responder preguntas al lado
del corredor, lo cual para mi fue un ¡orgullo!.
Pero se estarán preguntando "¿a qué viene todo esto? ¿Dónde está Felipe?"
Pues está próximo a aparecer en esta escena el príncipe de este cuento.
Comenzó la rueda de prensa, pase delicioso, el piloto Colombiano a
diferencia de lo que muchos creen es una gran persona, como diría mi
compañero Julito, “¡Un Bacán!” y un gran amigo. Al final yo tenía que
irme corriendo a tomarme unas fotos para uno de mis patrocinadores del
reinado y no tenía como irme,-aquí es donde aparece mi príncipe a
rescatarme-, le conté a Juan Pablo de mi afán y el me dijo: “Espera te
presento a un amigo, este es Felipe Triana mi Jefe de prensa y el te va
a llevar a donde tu vayas…” Al parecer Felipe ya le había dicho Juancho
que yo le había gustado y... ¿qué hizo él como cualquier buen amigo? Pues hacerle cuarto!
Desde ese momento nos hicimos buenos amigos, en el camino me invitó a
almorzar pero para su infortunio (que modestia, no? jajaja) yo tenía un
novio, un “paisita queridísimo” y no acepte. Sin embargo intercambiamos
teléfonos, nos despedimos y nos olvidamos el uno del otro… o por lo menos
así parecía.
Yo disfruté mi reinado como nadie y cuando el reinado termina, les
confieso que uno queda bastante desubicado, pues tanto tiempo de
preparación, esfuerzo, dedicación, tantos compromisos, entrevistas,
fotos, desfiles….y una mañana todo esto había quedado atrás…no eres
Miss Colombia y ahora que sigue?. Tratar de descansar, pero dónde? Si,
sientes que el mundo cambió de lugar esa mañana, y tu ya no estas en él.
Obviamente estos son pensamientos que la madurez propia de la
edad te permite tener. En esa mañana y las siguientes, hay una crisis
existencial extrema y no te das cuenta del cambio que el
mundo dió, fue para abrirte un montón lleno de posibilidades
profesionales, que te ha dejado innumerables experiencias que nunca vas
a borrar y que te hacen crecer enormemente. Conclusión: El pobre
novio, el “paisita queridísimo”, pagó los platos rotos, que los jurados
quebraron. Él, así como el sueño de Miss Colombia,
entraron a formar parte de la crisis existencial y se quedaron en ese
mundo que se fue a otro lugar.
Que esto sólo se vive una vez, a dónde fuiste a parar, dónde estas…
Llegó Diciembre con nuevas ilusiones, llegué a Bogotá después de muchos
días de parranda y noches cartageneras -muy merecidas a propósito - y
volví a darle rumbo a mi vida. Siempre he sido una persona muy estable
y por supuesto ésta pequeña crisis a mis 21 me dió bastante duro, pero
cuando volví otra vez tomé las riendas de mi vida... o bueno, se las
quité a los peluqueros, al diseñador, al preparador, a los patrocinadores, y
lo que es mejor: se las devolví a mis padres (jajajaja). Ellos dijeron
muy sabiamente “lo primero es la universidad”, la cual estaba
próxima a terminar: sólo faltaba la práctica y la tesis, pero eso
vendría en febrero pero ¿y hasta febrero qué?, y aquí vuelve el
caballero de esta historia.
En esos días de diciembre Felipe me llamó por primera vez, los días
siguientes hablábamos horas y horas por teléfono, iba a visitarme,
salíamos a comer, pasamos muy felices pero sólo nos hicimos buenos
amigos.
En febrero ingresé a City TV para hacer mis prácticas profesionales y
por esos días Felipe me invito al concierto de Alejandro Sanz, ese día
el telonero fue Bacilos y la canción que mas lora dio en ese
momento: “Tabaco y Chanel”, quedó grabada en mi mente con
el nombre de Felipe, no sé por qué!!!
A mi como que él me gustaba, y yo definitivamente notaba su atracción por
mi, pero en estas novelas dramáticas no todo es perfecto verdad?, El
principito estaba en una tusa impresionante por una niña muy
necia que lo trató bastante mal y dejo su “corazón partío”. Claro!!! Yo
si decía… hay algo en el que no me deja seguir adelante….pues era eso.
Yo, lo notaba bastante triste y, soy muy, muy, muy alegre, positiva y
enérgica… entonces me dejó de gustar. Pero no se asusten!!! Ese no era el
verdadero Felipe…
Comenzó mi trabajo en forma y aparecieron nuevos pretendientes y la
verdad el caballero no tenía su armadura en buen estado para
enfrentarlos y salir victorioso de esa batalla. Conclusión: nos
separamos. En un e-mail me dijo: “Yo no quiero ser tu amigo”. Yo le
dije: “yo no puedo ser mas que eso”. Pero nunca fue claro el porque, ni
yo misma lo entendía, yo no lo sabía.
Felipe se fue para el exterior a trabajar con su amigo mucho tiempo y
yo me quedé trabajando aquí muy juiciosita, en ese año perdimos
contacto….ni mails, ni llamadas ni nada… la verdad, él se fue a
encontrar nuevamente a Felipe y yo me quedé esperando a que me lo
trajera!!!
Y Un año mas tarde no se imaginan lo que pasó…..no pueden dejar de leer
la continuación de esta historia, que cada vez se pone mas romántica,
apasionada y hasta de terror… No se lo pierdan! Esto sólo se vive una
vez….un amor de Tabaco y Chanel y una mezcla de miel y café…me
preguntan por ella...